Ocampo, Tam.- Dicen en el municipio que se mira rejuvenecido. Que el amor le está asentando en su figura, por eso nomás le tiembla el bigote cuando deja entrever su sonrisa de placer. Sus ojos cristalinos y húmedos denotan que está feliz, pero sobre todo que está bien correspondido.
El alcalde de Ocampo, Abraham Pineda Díaz, parece un chamaco adolescente, un jovenzuelo a quien el amor fue a tocarle las puertas de su corazón. Por eso no le interesa la mala imagen que tiene la población de su gobierno.
Por eso no le importa que Ocampo tenga marcadas carencias en el rubro del empleo y la seguridad, como tampoco le importa mover un dedo para resolver las necesidades generales de la población, al estar viviendo un idilio avasallador, cuyo éxtasis no sólo se aprecia sino que se huele… y el alcalde últimamente huele mucho a sexo.
AMOR CON DINERO PÚBLICO
El amor que hoy tiene es ajeno a su matrimonio. La esposa de Pineda Díaz lo sabe pero se aguanta, porque como presidenta del DIF ha encontrado una jugosa mina de recursos que bien hacen olvidar el celo y el desprestigio por el que ahora pasa.
Por ello Abraham Pineda no le importa el “qué dirán” pues lo único que le importa es mantener “interesada” a su “kelite”, a quien la “mima” gracias al presupuesto público, por ello la dama que le hace los favores sexuales al alcalde, goza de buenos dividendos como chofer a la puerta, viáticos, vales y dinero en efectivo como una muestra del enorme amor que el alcalde de Ocampo le profesa…
Por eso la gente de su partido y del grupo político al que pertenece Abraham Pineda lo han empezado a dejar solo, porque el alcalde anda, lo que se dice, “atolondrado” por un par de pompis que todos en el pueblo saben que parecen cáscara de sandía en gallinero… Seguiremos informando.