***En su ambicioso sueño de convertirse en alcalde de Matamoros, Salvador Treviño, el que roba en la Agencia Ambiental, anda haciendo amarres con la iglesia Católica, para que ésta lo apoye y obtenga la candidatura del PRI a la alcaldía
MATAMOROS, Tam.- Tener alguna creencia, profesar una religión y mantener una fe, es algo privado e íntimo de cada ser humano. Igual y pueden existir personas que no tengan este tipo de normas o conductas.
Sólo que llama la atención, que el titular de la Agencia Ambiental, Salvador Treviño, acaba de enviar un costoso obsequio y hasta con accesorio, al obispo de Matamoros. Se dice que esto lo hizo después de una confesión que hizo y que para la expiación de sus culpas, la penitencia fue el obsequio.
Claro que en la “confesión” fue incluido su deseo por ser el próximo alcalde de Matamoros y que la expiación de sus culpas, más bien fueron amarres políticos entre el alto prelado del catolicismo fronterizo y Salvador “El Soñador” Treviño.
Decía Jesús, cuando pisó la tierra: “nadie va al padre si no es por mí”. Y en este tenor, Salvador Treviño sabe muy bien que nadie es alcalde de Matamoros si no cuenta con tres de las dos “bendiciones” que se necesitan. La primera bendición sale del Palacio de Gobierno, la segunda de la gente que vive a la sombra de la legalidad y la tercera es la de la Iglesia Católica.
Así que Salvador Treviño presume a propios y a extraños que cuenta con al menos dos de tres bendiciones. Y pregona mucho más que una de estas dos sólo le costó un coche.
Pero para no despertar el recelo que los evangélicos o llamados protestantes, Salvador adquirió un lote de vetustos coches americanos, para obsequiar a los líderes religiosos de sectas religiosas como Pentecosteses, Mormones, Testigos de Jehová, Evangélicos, Cristianos y demás; pues Salvador ha entendido que este sector se convierte en ocasiones en el fiel de la balanza al momento de las definiciones…
Muchos se fueron con la finta de que Salvador buscaba asegurar un espacio en el Paraíso, cuando sea llamado a cuentas por el creador. Pero se olvidan que el único dios de Salvador es el dinero, así que no le importa ni el cielo ni el infierno.